jueves, 9 de octubre de 2014

Soy un bicho raro. Ann Bannon.

http://sexinpanic.com/wp-content/uploads/2012/09/tumblr_lgrwuauZqd1qdg954o1_1280.jpg

Pero una cosa era aceptar que algunos hombres eran buenos amantes, y otra muy distinta admitir que ni siquiera los mejores eran capaces de excitarla.


viernes, 3 de octubre de 2014

Humana. María Sanhueza Silva

http://media-cache-ec0.pinimg.com/736x/df/ac/a8/dfaca8a06eb0d31b4fe13bb3d2d58323.jpg
- Betty Page, por Pamela Nicol -






Yo no quiero ser diosa, soy humana.
Completa, salvaje, sagrada, impertinente, libre…
Soy villana, hija del ahora, siempre ahora.
Y si hablo de estrellas y de esencias ensoñadas no te creas que me quedo allí colgada.

Hecha de tierra, de sangre, de millones de palabras.
Hecha de las ganas de no cumplir más roles que el sueño que me anima y me llama: ni madre ni puta ni nada que no salga firme de mi caminar de humana.

Nazco de mis errores, no pretendo ser hada ni bruja ni la imagen embellecida de la propia belleza olvidada.

¿Necesitas mujer construirte una imagen cualquiera para amarte, aceptarte, sanarte? Pues no te confudas que para todo aquello hace falta conocerte, tal y como eres, sentirte como te sientes, burlarte de todos los tengo que, debo ser, es así… Suspenderlos siquiera para verte clarito a través de esas marañas.

Una y otra vez el corazón hace de ojo atravesando la selva de deseos, ensueños e imágenes compradas para sentirte mejor, más algo, menos nada.
Toda imagen debe ser sostenida, defendida, apropiada…. Allí no hay libertad ni alegría a la larga.

Soy la que soy, rebelde, viva, cuestionante, aguda e intensa en cada acto y palabra. Fugaz, presente, desmadrada. Indomable hasta para mi misma y esa es mi mejor escuela dislocada.

Juegos de palabras, que son poesía porque amo este lenguaje que toma vida y me delata.
Y es que hoy estoy harta de esta impostura y no me hago la mala, ni me callo ni nada.

No soy diosa, no pretendo.
Vive en mi lo eterno en cada suspiro de la mañana, sonrió a la mujer que canta junto a mi y se que allí también baila el abismo de lo infinito.
Y no necesito ser diosa para amarte mujer hermana, para honrarte en cada diferencia, en cada igualdad pisoteada.

No soy más nada por ser la que soy, pedazo de carne que se desgasta en el amor infinito del universo.
Y allí, justo allí una mujer que imperfecta y única se despierta a sí misma.
¿Diosa? No gracias.
Que eso es volver sobre jerarquías religiosas que ya me empalagan.
Humana, humana, humana.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Las andanzas de Lara. Raquel García Iñiguez

http://images.randypictures.com/e/erotic_lesbian_feels_ass_cheeks_while_mate_sucks_melons-9707.jpg 


Esther comenzó a besarme apasionadamente. Entre beso y beso, no hacía más que decirme lo guapa que había ido. Que nunca me había visto con vestido y que cuando me vio llegar se le pusieron los pelos de punta. Ella seguía tocándome por todo el cuerpo. De repente, me agarró el culo y me puso contra la pared del servicio sin dejar de besarme. Me acariciaba con su lengua todos los rincones de mi boca, apretándome contra ella y contra la pared. La stripper ya me había caldeado y esa pasión de Esther me estaba provocando una explosión. Subió mi vestido hasta la cintura, dejándolo como si fuera una camiseta corta. Me quitó el tanga y lo guardó en el bolsillo de su pantalón. En ese momento, me encontraba desnuda, tan sólo con mis botas. Subí mi pierna a la tapa del baño para facilitarme el acceso. Esther se puso de rodillas en ese asqueroso baño, estaba sedienta de mí. Nunca lo hubiera imaginado. Pensé que lo de su casa tan sólo había sido una anécdota más en su diario. Pero Esther volvía a desearme. Me lamía entera sin dejarse ni un solo lugar, como hizo esa primera vez en su casa. Cuando estaba a punto de estallar, subió a mi boca, me besó, e introdujo uno de sus dedos en mí. ¡Dios! Hacía tiempo que no estaba tan excitada, yo sólo pensaba en que ella siguiera entrando y saliendo de mí. Fuera tocaban la puerta y decían algo que no lograba entender. Esther no hacía caso, la fiesta era suya y yo también. Ella seguía sin dejar de besarme y follarme cada vez más fuerte. Hasta que finalmente grité, pero rápidamente me calló la boca con un beso tan dulce como las bebidas que acompañaban las bebidas de esa noche.

-          Toma, Lara, esto es tuyo –Esther me devolvía el tanga. Me lo puse y arreglé mi vestido y mi pelo. El meneo contra la pared me había dejado un nido, todo un nido en el cogote.

viernes, 12 de septiembre de 2014

'Vulva va a la escuela', por Carolee Schneemann

http://museum.cornell.edu/img/large/photo-interiorscroll.jpg
- Carolee Schneemann

Vulva va a la escuela y descubre que ella no existe...
Vulva va a la iglesia y descubre que es obscena...
Vulva descifra a Lacan y Baudrillard y descubre que ella es sólo un signo,
una significación del vacío,
de la ausencia, de lo que no es masculino...
(se le entrega un lápiz para que tome nota...)
Vulva decodifica la semiótica constructivista feminista y se da cuenta de que ella no tiene ningún sentir auténtico;
hasta sus sensaciones eróticas han sido construidas por proyecciones patriarcales, imposiciones y condicionamientos...
Vulva lee biología y comprende que ella es una amalgama de proteínas y hormonas de oxitocinas que gobiernan todos sus deseos...
Vulva estudia a Freud y se da cuenta de tendrá que transferir sus orgasmos clitóricos a su vagina...
Vulva lee a Masters y Johnson y comprende que sus orgasmos vaginales no han sido medidos por instrumento alguno y que ella sólo va a experimentar orgasmos en el clítoris...
Vulva lee Off Our Backs y explora el tribalismo;
entonces suspira por las ásperas barbas de dos días del otro género, sus manos largas y su insistente verga...
Vulva lee a Gramsci y a Marx para examinar los privilegios de su condición cultural...
Vulva interpreta los textos del feminismo esencialista y pinta su rostro con su sangre menstrual, aullando cuando hay luna llena...
Vulva reconoce sus símbolos y nombres en los graffitis bajo los caballetes de las ferrovías: raja, tajo, enchilada, conejo, rabo, semilla, coño y tajada...
Vulva se desnuda, llena su boca y concha con pintura y brochas, y corre al Cedar Bar a medianoche para espantar los fantasmas de De Kooning, Pollack, Kline...
Vulva aprende a analizar la política preguntando: "¿Es esto bueno para Vulva?"

viernes, 15 de agosto de 2014

Los labios del imaginario. Cristina Arribas


C:\Users\Mamá\Desktop\el-labio-Imaginario.jpg
Cristina Arribas


Un espasmo en el que creer saberse viva
Él es la palabra que esconde la palabra

“Alma”
Dice ella
“Le falta alma”

Mientras el imaginario
descubre unos labios
Ella bebe vino
En  el resquicio de la puerta
Él parece perderse
pero ella lo ha traído
y yo no puedo más que imaginarme
de dentro a fuera
de fuera a dentro
y ese gesto de sus piernas
que parecen decirme que las quiera
No a ellas

“No es justo”
Me susurra
“No es justo”

Y yo que sólo veo labios
En la puerta

Él
Ella
Lo ha traído
Aquel nombre que nunca he visto
es el que me articula por dentro

A
3
A





Pero ya es tarde
Ya me he visto en su cuerpo
como un fantasma que
no miente

Ella lo ha traído
¿No te he advertido?




miércoles, 13 de agosto de 2014

Aún te amo. Cristina Ocaña






Aún amo el cadáver que dejaste
el que yace inerte aquí junto a mí.
Te sigo amando a pesar de que no estés
tus ojos oscuros como caballo despiadado,
aún puedo oler el polvo que dejaste a tu paso


Amo lo obsceno de tu sexo que se clavaba en mí
una y otra vez sin tregua, sin compasión.


Y ya no puedo seguir buscándote, pues no puedo,
no puedo abandonar este bonito cadáver que es mi persona
yo yazco junto a él y siento el frío de los besos que no poseo
de las sábanas revueltas de aquel maldito y soñoliento hotel
de tu eterna posesión de mi persona, ya no era yo
era tan sólo un bonito cadáver que contemplar.


Mi cabello ensortijado se enredaba en tus manos
mientras me susurrabas dulces mentiras al oído,
me sentí la diosa de tus silencios y desventuras
bebí el dulce néctar de tus labios que lentamente
me envenenaba.


Amo lo obsceno de tu sexo que se clavaba en mí
una y otra vez sin tregua, sin compasión.


Aún amo el irreverente cadáver putrefacto
poco a poco se consume reduciéndose
a la nada.


Pero sobrevivo y encuentro otras bocas
que me dan placeres descosidos.
Un alma rota se descompone a pedazos,
y esos pedazos solo se curan
con miradas que te traspasan de placer.


Mi sensualidad conectó con tus manos
y me electricé con los latidos de tu corazón
fue tan difícil no ser mala contigo en la cama
y dejarme llevar por miradas desaprobadas.


Amo lo obsceno de tu sexo que se clavaba en mí
una y otra vez sin tregua, sin compasión.


Tal vez te amé ciegamente
Pero sólo fue un instante
En tus pensamientos.



viernes, 18 de julio de 2014

Mujer. Audre Lorde

- Josephine Baker -
Sueño con un lugar entre tus pechos
para construir mi casa como un refugio
donde siembro
en tu cuerpo
una cosecha infinita
donde la roca más común
es piedra de la luna y ópalo ébano
que da leche a todos mis deseos
y tu noche cae sobre mí
como una lluvia que nutre.




viernes, 11 de julio de 2014

Arte práctico de hacerse interesante al bello sexo. Txus García

Cangrejo Pistolero Ediciones



Es como ir besando el doble filo
todo el rato,
tratando de pasar por tu corazón
de puntillas,
sin herirte,
ni exigirte,
ni clavarte las espuelas,
sutil todo
-como quien no quiere la cosa-
ahora un detalle,
ahora un roce,
ahora un beso
e intentando estar siempre
por casualidad a tu lado,
allí,
sin que se me note,
pero en el justo momento.

lunes, 30 de junio de 2014

Me gustas. Diego Mattarucco.

THE INVISIBLES
- Sébastien Lifshitz -


Me gustas. Sí, me gustas.
Y no sólo porque me gusta tu figura
te figuro en mis horas;
me gustas porque me gustan tus gestos
y lo que en mí gestas,
y me gustas aunque yo te sea indigesto
o te quede angosto.

Me gustas como le gusta la langosta
al que se la han privado y no la ha probado;
me gustas
como le gusta el calor de agosto
a quien circula en círculos
por el círculo polar ártico.

Me gustas, sí, me gustas;
Te ajustas a mi gusto, y en mi gusto no te gastas.

Me gustas,
y quisiera degustarte
y degustarte
y degustarte…

Y gustarte

sábado, 21 de junio de 2014

La reina de las mariconas. Copi.

Editorial El Cuenco de Plata

Marx Phipps, por Bruno Bennini, interpretando al Dr. Fran N (The Rocky Horror Picture Show, 1975)

Hablaba con un acento que al comienzo me pareció norteamericano, después español. Su madre me la presentó como Conceiçao do Mundo. Comprendí enseguida que no era una travesti como las demás. 

Su madre la ayudó a sacarse una capa de plumas de pavo real que le llegaba hasta los tobillos. Su madre era al mismo tiempo su chófer; volvió a salir con la capa para estacionar el auto. Conciençao avanzó desnuda, en tacos aguja. Nunca había visto una mujer tan hermosa, aparte que era un hombre. Poseía una cabellera roja llameante que caía sobre sus ojos de ágata, y la piel mate de las mujeres caribes sobre una nariz apenas negroide. Su boca era carnosa, con labios pintados de naranja; tenía los ojos maquillados a la manera de las negras del sur de los Estados Unidos, con diferentes polvos fluorescentes. Era imberbe. Sus senos eran puntiagudos y firmes. Bronceada, no conservaba ninguna huella del traje de baño. Entre su pelvis tupida y sus piernas divinas pendía la más maravillosa pija del mundo. Tenía la medida de un antebrazo y el grosor del puño cerrado de un niño de doce años. Después de haberse sacado muy pausadamente un largo guante de satén negro, me tendió la mano, que besé intimidado. 

- ¿Es usted Pogo Bedroom?
- Soy su amigo –respondí sonrojándome-; se está preparando.
- Que se apure -me dijo- no es mi único cliente, Pogo Bedroom.
Saqué de mi bolsillo dos billetes de quinientos francos,  la suma convenida. Ella no sabía dónde guardarlos, no tenía cartera. Los dobló en cuatro y se los puso en el interior de cada uno de sus zapatos. Se sentó en el sofá Chesterfield de mi biblioteca, con las piernas abiertas y comiéndose las uñas. Tocaron el timbre; atravesé el timbre para ir a abrir. Era su madre.

- Se dejó el látigo en el auto -me dijo ¿Todavía no comenzó la sesión?
Me preguntaba si debía hacer pasar a su madre o decirle que esperara en el auto. Adivinó mis pensamientos. 
- Voy a esperar en la cocina –dijo-; me voy a hacer un café.
La precedí en el pasillo. Era una mujer bastante bella, de unos cuarenta años aunque parecía más joven, mestiza de indio o de negro; estaba vestida con un sari anaranjado y un turbante plateado. Le expliqué el funcionamiento de la vieja cafetera a presión que Pogo tanto quería. Me preguntó, riéndose: “¿se hace meter la cafetera ardiendo en el culo?”. Me pareció chocante.

Pogo era masoquista desde hacía cierto tiempo, le agarraba dos o tres veces por mes; conocíamos una red de travestis sádicos bastante simpáticos. En general no había ningún problema: a Pogo le daban latigazos con un cinturón y después le sodomizaban. Luego yo le pasaba mercurocromo en las nalgas y no hablábamos más del asunto. Esos seres eran feos y sin encanto, y rápidamente nos olvidamos. Pero yo estaba inquieto. Conciençao do Mundo era la travesti más seductora que hubiera encontrado jamás. Y encima se presentaba con su madre.

Escuché un grito penetrante. Era la voz de Pogo. Me precipité a la biblioteca, Conciençiao estaba sentada a horcajadas sobre Pogo; le había atado las manos detrás de la espalda y le quemaba los bigotes con un soplete que había sacado de Dios sabe dónde. Me precipité para arrancárselo; la madre me asestó un golpe de kárate en la nuca. Me desplomé, atontado a medias, en el Chesterfield. El olor de los bigotes quemados me daba náuseas; ahora le quemaba os pelos del sexo. No sé si esa pesadilla duró treinta segundos o tres minutos; recuerdo la risa demoníaca de la madre cuando Conciençao do Mundo saltaba con sus tacos de aguja sobre las costillas de Pogo desvanecido.

Antes de partir la madre me dio un golpe con la fusta que me abrió la mejilla y la nariz. Corrí a desatar a pogo. Tenía un olor a cerdo asado, quemaduras bastante horribles de ver en sus párpados y en los testículos y heridas de los tacos de aguja en el vientre. Lo dejé semiinconsciente sobre la alfombra y llamé a una ambulancia con los dedos temblorosos.

Felizmente, sus heridas sólo eran de segundo grado, pero eso no impidió que estuviera como mínimo una semana en la clínica.

viernes, 13 de junio de 2014

‘Para mí, tu lluvia’. Mª Antonia Copado.

- Mofo -




Tarde plomiza de verano. Abrí con avaricia
las ventanas de mi fuego interior.
¿Por qué tanta soledad me anega? Mi cuerpo
anhelante. La luz se tornó en estaño. Una masa
incorpórea, viva, se tendió dócil a mi lado.
Su frescor resbalaba por mis senos. Gota a
gota me sentí colmada. Beso a beso me supe
completa. Para mí, mujer de lluvia ente
deseado. Quédate en el pliegue de mi vientre.
Satisface mi penuria con tu plenitud.
Gocemos. Te brindo el rincón de mi lujuria.
Mañana tu manto sutil libará el fruto y te
diré ven pronto que ya te extraño. Los accesos
abiertos. El fragor implacable.
Por eso es mío, el deleite que me ofreces.
Cuerpo divino, mujer de lluvia.

jueves, 12 de junio de 2014

‘María' (fragmento). Katy Parra.

- Helmut Newton -


Era como una luz
trasnochada y cumplida,
como la infatigable
sustancia de un domingo.

 

La soñé tantas noches
que acabé por creer
que la vida era un sueño.