sábado, 18 de enero de 2014

Cuarteto de jazz erótico en la 208. Abel Santos

De Todo descansa en la superficie (Ediciones Vitruvio, 2013)






Desde fuera, la lluvia, nos incita,
constante y narcótica, a que entremos en trance,
nos invita a formar parte
de su canción, con ese siseo propio
de percusión deslizante,
de insinuante
ritmo jazzístico.
                             Relámpagos
graves y consecutivos, los corazones
retumban como un contrabajo.
Las manos son pentagramas de calor.

Por la sábana somos enfocados.

Nos acariciamos, conectamos nuestros cuerpos
tendidos, vibrantes, sutiles.
                                                Divagamos,
pero sabemos adonde queremos llegar:

perseguimos ese éxtasis sinfónico
de cuando cada uno de los instrumentos del amor
aportan la huella de su pasión,

natural, improvisada, libre,

hasta conseguir esa fusión
en la cual no se diferencia
cuándo se manifiesta tu alma o la mía
en el voluptuoso clímax del jazz erótico.





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